Widget Image

Suscríbete

Envíanos un correo a info@caramellabox y te mantendremos informado de todos los eventos y novedades con nuestra newsletter

Subscribe elementum semper nisi. Aenean vulputate eleifend tellus. Aenean leo ligula, porttitor eu, consequat vitae eleifend ac, enim. Aenean vulputate eleifend tellus.

[contact-form-7 id="984" html_class="cf7_custom_style_1"]

Warning: A non-numeric value encountered in /homepages/1/d645286877/htdocs/clickandbuilds/CARAMELLABOX/wp-content/themes/assemble/framework/modules/title/title-functions.php on line 487
Cómo trabajar la envidia vs admiración

“Ladran Sancho, señal que cabalgamos…”

¡Que envidia me da!, ¡Envidia ajena!, ¡Envidia sana!… son expresiones normalizadas, que en particular escucho en nuestro país en señal, parece ser, de admiración de cuanto me gusta lo que haces, que bueno lo que te ha tocado, incluso, como encabezado de algún mail distribuido en forma de publicidad en un conocidísimo portal de viajes que decía así: 

«Dales envidia. Quédate en Madrid». 

Pero si reflexionamos a cerca de  la etimología de estos vocablos concretos ,cito:

DEFINICIÓN RAE

Envidia: 1.Tristeza o pesar del bien ajeno. 2.Emulación, deseo de algo que no se posee.

Admiración: 1. Ver, contemplar o considerar con estima, o grado especial a algo o alguien que llama la atención por sus cualidades juzgadas como extraordinarias. 2.Tener en singular estimación a alguien o algo, juzgándolos  sobresalientes y extraordinarios.

Una vez analizada esta información, rápidamente concluiremos que «no es lo mismo la grasa que la carnaza», es decir, podríamos considerar como llamativo la utilización en nuestra sociedad de ambos términos como sinónimo, pues una diferencia profunda radica en el trasfondo emocional que ambas entrañan.

Me pregunto, ¿habrá espacios en la educación, reglada o no reglada, en el que nos enseñen a admirar aquello que, por luz propia, se lo ocurre a otros en lugar de a nosotros mismos? ¿Es parte de nuestra inteligencia emocional y por tanto una cualidad moldeable, la capacidad de reconocer el mérito ajeno, sin necesidad de sentirnos amenazados o empequeñecidos por ello?

Desde el punto de vista Caramellabox, esta cuestión denota un error de base muy peligroso la confusión como sinónimo de ambos conceptos, con el consecuente perjuicio de quienes  padecen, la dañina práctica que entraña no solo para quien la recibe sino para que quien la promueve.

En nuestro paradigma actual, donde todo son bombardeos, donde no hay tiempo para nada, donde cada segundo cuenta en favor de quien mas lo aprovecha, ¿será tan complicado atender el propio juego, para de vez en cuando admirar el color, perfume, diseño, forma, variedad, del juego ajeno?.

Es necesario promover espacios para practicar la admiración.

En nuestra experiencia del trabajo con niños, que son altamente genuinos, la reacción más común ante el talento ajeno es la rabia y el malestar, la necesidad imperiosa de sobresalir sea como sea, para desviar los flashes hacia nuestro rostro. Pero ¿y si en lugar de evitar estas situaciones, las promovemos? Si nos ponemos a entrenar nuestra capacidad de tolerar la frustración, admirar y aprender del talento ajeno, con el fin de lograr domesticar nuestro sentido más profundo de contemplación, consideración y estima,  a base de ensayo, error y práctica de exposición seguramente lograríamos un cambio sustancial personal y por supuesto social.

“Pensemos”, cómo detectar este sentimiento: ¿Qué forma tiene la envidia,¿Identificamos algunas señales física que nos alertan de la misma?

Una vez planteada la detección y el entrenamiento, proponemos algunas alternativas de mejora:

1.Vive y deja vivir, pues no hay nada más bonito que desarrollar la atención plena en nuestros asuntos, aporta un total beneficio en calidad y cantidad de producción, organización e incluso disfrute, con la consecuente motivación y el gozo.

2.Ante el incesante vuelo de la envidia en el ambiente, “vaselina” un ungüento medicinal altamente recomendado, mediante el cual ese peso físico que produce este negativo elemento, permite que no te descentres ni un solo segundo de tu camino, te afirma como un clavo, por su poder adhesivo, a tus principios, convicciones y valores, te permite potenciar tu impulso creativo, por su poder  deslizante y básicamente te convierte en un ser inmune, o lo más ascético posible y “sobre todo” en un ser mucho más feliz.

 

Quijote y Sancho Panza

¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes! (Miguel de Cervantes)

«¿Ladran Sancho? Pues que ladren, tu camina, camina y dirige tu mirada con luz y bienaventuranza, que se sume a ti, quien no te consuma. Los demás, son lo de menos.»

Leave a comment